


La ilusión es el ingrediente que debe ponerse en cada proyecto de éxito. Necesitamos hacer cosas que nos hagan desvivirnos por ellas, enamorarnos y tener ilusión por aquello que hacemos. Si no, ¿merece la pena vivir?
Mucha gente que escribe en estos blogs dedica parte de su tiempo a escribir y se apasionan con ello. Otros tanto, que se pasan horas y horas estudiando para convertirse el día de mañana en aquello que quieren ser. Me recuerda, también, al sentimiento que los diseñadores de Proenza Schouler ponen en cada una de sus prendas, bendiciendo cada modelo que va a salir a la pasarela y velando porque todo sea perfecto en sus diseños. O cuando intentar hacer un header para una página Web y buscas que todo sea armónico aunque tengas que pasar cuatro horas sin moverte del ordenador. Creo que todas esas ilusiones son las que tienen que mover a los jóvenes.
No soy partidario del éxito sin ilusión – sin ese esfuerzo gratificante. ¿Eso es éxito o sobrevaloración? ¡Haced chispear vuestros ojos y buscar aquello que verdaderamente os haga tener ilusión!
¿Debes sacrificar un sueño – tal vez tu futuro – por lo que amas? ¿Hasta qué punto se está dispuesto a llegar?
Mi universidad me da la oportunidad de irme el próximo curso a estudiar a una Universidad extrajera y de momento, estoy yendo a por ello. Para conseguirlo, necesito sacar una buena puntuación en el TOEFL y el resto, viene solo. Yo elegiría irme sólo medio curso y de momento mi elección sería New Jersey. Pero… ¿debo hacerlo?
Cada vez me asaltan más las dudas, ¿no lo pasaré tan mal lejos de casa? ¿podré soportar el dolor de no ver en meses a las personas que quiero? No sé si todo este pensamiento es un acto de cobardía, o simplemente una gran verdad que debo de afrontar.
¿Por dónde empezar hablando de París? Sin duda esta ciudad enamora desde el momento que pisas una de sus calles. Para cualquier aficionado al arte y la arquitectura debe ser perfecto recrearse en esas fachadas antiquísimas y esos palacios que marcaron un tiempo ya pasado.
El estilo de la ropa que puedes ver en la gente es completamente diferente al que te puedas encontrar en otra ciudad – se nota que hay algo ¡estás en París! Hay gente que viste normal – o peor - pero frecuentemente ves a personas con un perfecto estilo que no tienen miedo a nada y se arriesgan por la innovación en la moda.
Sin duda destaco el estilo de gafas ópticas que tanto anhelo – estilo rayban clásicas o clubmaster sin ser necesariamente de esta marca. Paul Smith o Marc Jacobs están sacando alguna que otra, preciosa. Casi todo el mundo que lleva gafas, las lleva de este estilo. Qué decir de los móviles… haciendo un sondeo aproximado de cada diez móviles: cinco son iPhone, tres Blackberry y el resto normales. ¡Qué envidia!
El nivel de vida es más elevado que en España – al menos en el centro de París. Un café ronda los cuatro euros (al igual que el agua ¡vaya robo!) y un menú básico es prácticamente imposible encontrarlo por debajo de los trece euros. ¡Mucho ejecutivo con clase!
Sin embargo, hay mucho indigente por la calle y zonas bastante descuidadas de limpieza. El metro es el peor en el que he estado, muy antiguo, sucio y sin control aunque la gente que viaja es buena. Y también muchos con morro, colarse en el metro, acceder a sitios sin pagar… es el pan de cada día. ¡Aunque con esos precios!